La Pensión Dientzenhofer es una casa de huéspedes situada en el barrio de Malá Strana en Praga, a pocos pasos del Puente de Carlos, y ubicada en la casa natal de Kilian Dientzenhofer, padre de la arquitectura barroca checa.
La pensión ofrece habitaciones sencillas con baño privado equipadas con minibar y prácticos escritorios. Los tipos de habitación incluyen dobles o twin y suites con uno o dos dormitorios, algunas con camas tamaño king o camas individuales adicionales para más huéspedes. Los baños disponen de artículos de aseo gratuitos, secadores de pelo y opciones como bañeras o duchas accesibles sin barreras donde se especifica. Varias habitaciones dan a calles tranquilas, jardines, patios o atrios. El mobiliario clásico incorpora elementos como vigas de madera en el techo y suelos parquet del siglo XVIII. Todas las estancias cuentan con caja fuerte y teléfono.
Los huéspedes pueden disfrutar de un acogedor bar que sirve licores locales elaborados con hierbas junto a un patio trasero ajardinado equipado para sentarse al aire libre durante los meses cálidos. Hay conexión Wi-Fi gratuita disponible en las áreas comunes para facilitar la planificación del recorrido por la ciudad. La propiedad ofrece servicio de traslado desde el Aeropuerto Ruzyně así como estacionamiento privado dentro del recinto. El transporte público incluyendo metro y tranvía está a poca distancia a pie conectando con el Casco Antiguo y el Castillo de Praga.
Entre otros servicios se incluyen ascensor para acceder a pisos superiores cuando corresponde, instalaciones familiares como un parque infantil, disponibilidad de bicicletas, estaciones informáticas en la propiedad, servicio opcional de tintorería, mascarillas protectoras suministradas para seguridad, además acceso próximo a campos de golf situados a menos tres kilómetros.
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Habitaciones: 11Consulta las opiniones de otros huéspedes sobre Pension Dientzenhofer
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Nos encantó lo tranquilo que era el barrio a pesar de que el hotel estaba cerca de todo en Praga. El desayuno estuvo genial todos los días, aunque nos hubiera gustado que empezara más temprano porque nos gusta ver la ciudad antes de las 8:15 am. La habitación no era moderna, pero tenía un ambiente acogedor, y el personal que conocimos fue súper amable.







