Nebozizek Hotel a Restaurant es un apartamento de cuatro estrellas situado en un edificio histórico de Praga, a poco más de un kilómetro de lugares emblemáticos como la Catedral de San Vito y el Castillo de Praga. Su ubicación única ofrece vistas al río y una proximidad inmejorable al Puente Carlos, combinando comodidad con una inmersión cultural.
Cada suite está amueblada con mobiliario de época e incluye una pequeña cocina equipada con nevera y minibar. Los huéspedes disponen de caja fuerte, televisor plano satelital, plancha con tabla para planchar, escritorio, zona de estar con sofá y conexión Wi-Fi gratuita en todo el alojamiento. Los baños privados cuentan con bidé, albornoces, secador de pelo y se proporcionan almohadas hipoalergénicas y plumones para mayor confort durante el descanso.
Entre las instalaciones del establecimiento se encuentran estacionamiento privado gratuito junto con servicio pago de traslado al aeropuerto. Para el ocio, los visitantes pueden disfrutar la terraza-solárium o utilizar la barbacoa, los niños tienen acceso a su propio parque infantil. La propiedad también ofrece servicios como consigna para equipaje, taquillas exteriores cerrables, cajero automático en la entrada y área recreativa para karaoke que incluye acceso a discoteca dentro del recinto para diversión nocturna.
El apartamento cuenta con seguridad las 24 horas del día y recepción abierta permanentemente que facilita llamadas despertador. Las instalaciones están adaptadas para personas con discapacidad garantizando su comodidad por todo el recinto que dispone además espacios exteriores amueblados diseñados para relajarse o disfrutar comidas junto a fogatas o zonas picnic.
Facilita el proceso de reserva con la ayuda de sleephotelsprague.com, donde los viajes se hacen realidad.
Habitaciones: 2Consulta las opiniones de otros huéspedes sobre Nebozizek Hotel a Restaurant
¡Todas las opiniones en un solo lugar!
La ubicación estaba en lo alto de una montaña con vistas increíbles a Praga y al parque de la ciudad. El parking quedaba justo delante de la casa, pero había que llamar y esperar junto a la embajada sueca para que alguien acompañara dentro del parque cerrado. El personal fue muy amable y educado, se notaba que eran gente formal y simpática. El desayuno incluía zumos naturales, bocadillos, café, fruta y unas vistas geniales. Al lado del hotel paraba un teleférico que facilitaba el acceso al centro, aunque caminando se tardaban unos 30 minutos.



